Las Cookies, esas galletitas
por M.Benítez (2/11/00)

Vaya por Dios!, ya me han enviado otra galletita.

Constantemente y sin que nos enteremos vamos almacenando estos ficheritos de texto en nuestro disco duro, y ahí quedan, por un tiempo, a veces una eternidad, a la espera...

Realmente el uso masificado de las "cookies" no deja de ser un fenómeno de esos que la tecnología facilita y todos se apuntan aunque no siempre tengan claro que hacer con ellas.

Pero vayamos por partes e intentemos analizar algunos de sus usos y la polémica a su alrededor.

Las cookies son unos ficheros con extensión TXT que nos envía el web server a nuestro navegador para que éste lo guarde en nuestro disco duro en el directorio destinado a tal fin.

Si abrimos el directorio Cookies en C:\ Windows después de unas cuantas páginas web visitadas, pues ahí aparecen... multitud de ellas!

Si queremos ver para que sirven y las abrimos veremos unos códigos difíciles de interpretar, excepto en algunas casos en que podremos identificar qué servidor nos las entregó, por ejemplo:

AccipiterId002e03c8*Def193.127.50.30 /0617916800293 16075160650668829294322* Canal21_Flash_Si_v2 Tue%2C%2026 %20Oct%201999%2019% 3A01%3A34%20UTC

En fin, no se puede descifrar a menos que seas el servidor que la envió en su momento.

Las cookies en principio se diseñaron para almacenar información sobre los visitantes y de su experiencia dentro del sitio web, y así facilitaban una mejor visita posterior en muchos casos al navegante.
Por ejemplo, entras en una pagina sin frames- sin marcos- porque en una visita anterior has elegido navegar sin ellos, o sin un determinado plug-in o has dado tus datos de la tarjeta de crédito y no quieres darlos cada vez que entras, o el sitio te saluda por tu nombre o sabe que no te interesa el horóscopo y no te lo enseña nunca más.

Cuando nos conectamos de nuevo con el sitio que nos dejó la cookies, el servidor primero busca en el navegador si en el directorio cookie encuentra una cookie anterior y si es así la recupera y nos muestra la información que sea, filtrada según el registro que hayamos dejado inevitablemente en la navegación anterior.

Desde este punto de vista la experiencia para el visitante es mucha más personal y agradable así que no creo que a nadie le preocupen estas cookies. Yo prefiero un Yahoo personalizado que uno para todo el mundo... Aún más, pensemos que el propio funcionamiento del protocolo TCP/IP ya ha dejado un rastro en el servidor, en que país está el ordenador, en qué empresa, cuántas veces visitamos o qué páginas nos gustan más del sitio, así que determinada información llegará ineludiblemente a través de los ficheros logs.

El debate de las cookies se centra en la intrusión de la intimidad del usuario. Nadie hoy en día teme la intrusión de virus a través de las cookies porque son archivos de texto y no ejecutables. Si los servidores colocaran algún exe en nuestros browsers, se necesitaría alguien que ejecutase el archivo para desencadenar algún proceso y todavía no es evidente que puedan colocarse instrucciones de este tipo en una línea de máximo 4 Kb. (De todas formas, los que quieran leerse las especificaciones técnicas de las cookies, podéis ir al siguiente link) La cuestión para algunos polémica es su explotación publicitaria. Voy a detallar un poco.

La mayoría de sitios con intereses comerciales - y me refiero a todos aquellos que tienen como fuente de ingresos importante la venta de publicidad a través de banners- utilizan las cookies para segmentar mejor al target de estas acciones publicitarias. En el negocio de la publicidad "on line" existen grandes redes publicitarias que sirven banners de forma conjunta a todos los sitios que forman parte de esa red, de manera que se centraliza la emisión de banners desde un único servidor para cientos de sitios que representan millones de impresiones o miles de visitantes.

Entramos en un sitio, y puesto que las cookies pueden incrustarse en cualquier objeto, el servidor del banner nos incrusta una cookie en el browser a la vez que nos muestra un determinado banner. Este mismo ordenador se dirige a otro sitio y el mismo servidor de banners reconoce la cookie y le muestra otro banner pero ahora ya le ha reconocido y le muestra el mismo banner (pero recogiendo en otra cookie esta visita también) o bien puede entregarle otro.

Como estas redes publicitarias son enormes, podemos crear rutas de usuarios e incluso estudios de comportamiento pues ahora el servidor de banners sabe lo que otros servidores no pueden saber... Un servidor sólo podría leer sus cookies y por tanto las referentes a su sitio, pero ahora las cookies salen del adserver -servidor de banners- y generaran un perfil de usuario, estudiando las sitios donde la cookie es reconocida.

Este es el auténtico debate, hasta qué punto puede controlarse la navegación del PC?¿Es lícito conocer dónde ha estado el usuario, cuánto rato, a qué horas, qué compra, qué busca? Si alguien pudiera cruzar estos datos con los datos reales de los usuarios que ha incluido al registrarse voluntariamente (nombre, edad, domicilio, email), ¿os imagináis la herramienta de marketing que se ofrece a los anunciantes hoy en día? El anunciante ahora puede estar más contento que nunca, sabe a quién impacta, qué ha visto antes , que verá después y cuántas veces quiero que me vea - no voy a malgastar anuncios impactando repetidamente en el mismo navegante-.

Esto es lo que se conoce como Datamining, encontrar el filón entre los datos, la multitud de datos que gracias a estos perfiles se está almacenando. Y que conste que sólo le estoy viendo la aplicación comercial, aunque podríamos hablar del estudio o segmentación de los usuarios en determinados grupos (los que han comprado tal libro, los que han visitado determinado página, etc.) y el peligro sociológico que eso comporta.

Muchos usuarios saben ya que es posible moverse en la WWW sin aceptar las cookies ya que los browsers actualmente permiten avisar al usuario antes de recibir una cookie y así éste puede decidir si lo quiere o no (ya he comentado antes que hay usos de las cookies que son una enorme ventaja para el usuario). El problema es que la navegación así se ralentiza pues en algunas sitios pueden haber 4/ 5 cookies por página e incluso algunos no te dejan continuar si no te incrustan el archivo y te limitan el uso del sitio, penalizando así a aquellos que por los motivos que sea desean permanecer anónimos. También han proliferado últimamente diversos software (por ejemplo Cookie Crusher) que neutraliza las cookies y las elimina.

En cualquier caso, creo que es interesante siempre que el usuario sepa lo que tiene en su PC y para que sirve, y así es imprescindible que no se oculte al menos el uso de la cookie ya que en la gran mayoría de casos leyendo el archivo es imposible averiguar qué información es la que se registra. La política transparente sería decir voy a ponerle una cookie en su PC y si usted no la quiere, no pasa nada, perderá estas ventajas pero no le voy a castigar sin darle acceso. vAl fin y al cabo si su uso es con fines interesantes, el usuario no pondrá ningún problema pero si se oculta su uso masivo es porque quizás se teme la reacción generalizada y, claro, a los anunciantes puede darles pavor un mundo sin cookies, ahora que han encontrado el verdadero filón...

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