En una de mis clases en el Cibernárium, los participantes se quejaban de que 1€ (precio que establecí para un ejemplo) era un precio carísimo. Recordemos que el CPC (individual o del grupo de anuncios) es el precio máximo que estamos dispuestos a pagar por cada clics que obtengamos en nuestros anuncios según la combinación que el usuario haya elegido en su búsqueda.
Luchar por la primera posición no siempre es la mejor estrategia para todas las combinaciones de palabras. De hecho, para algunos anunciantes salir en 3 o 4 posición es la alternativa más rentable: suficiente para conseguir clics pero no tan caro como salir en la posición privilegiada o en la zona amarilla de los resultados centrales. Eso sí, para atraer clics en esas posiciones habrá que hacer un esfuerzo extra y redactar buenos anuncios.
Para definir el precio debemos tener en cuenta:
a) por supuesto el presupuesto que disponemos. Si AdWords tiene una ventaja, esa es la de que podemos gastar tanto como tengamos. Un presupuesto insuficiente limita nuestra exposición (frecuencia) pero no la posición, pero claro tantos euros/día al final son tantos clics, se mire como se mire.
b) si elegimos un precio demasiado bajo, podemos recibir pocos clics porque aparecemos en posiciones muy bajas o más allá de la primera página de resultados. Veremos que nuestro precio es insuficiente porque tendremos pocas impresiones y por la posición promedia que muestra para cada una de las palabras.
c) el precio lo define el mercado en cada instante. Por mucho que no nos guste, las palabras “tienen un precio de mercado”, ese que se establece a partir de los precios que nuestros competidores sí están dispuestos a pagar. Si no podemos permitirnos ese precio de mercado, tendremos que pensar en palabras alternativas o intentar la campaña en la red de contenido donde los CPC suelen ser bastante inferiores a los de la búsqueda.
Eso sí, es fundamental que entendamos el concepto de coste de adquisición de cliente porque sino todos los clics nos pueden parecer “caros”. Es decir, podemos “perder” dinero en la primera, segunda o más transacciones pero hay que contemplar el escenario sabiendo que todos los clientes tienen una vida que puede extenderse a decenas de transacciones, contratos anuales, etc.. Que nos pueden recomendar a otros también. Es aquí donde cabría estudiar (Analytics), el perfil de nuestras visitas de AdWords y si se trata de clientes nuevos o recurrentes. El precio junto con nuestra tasa de conversión a cliente -que puedes seguir con la herramienta de conversiones de AdWords o mediante los objetivos de Analytics- y los ingresos medios por cliente nos debería dar un precio máximo que podemos permitirnos por clic.




